Pérez: "Si el ojo me lo sacan, no me lo puede pagar nadie"

Pérez: "Si el ojo me lo sacan, no me lo puede pagar nadie"

“Si se jugaba, yo lo jugaba igual, aunque no estaba en condiciones”, declaró el capitán de Boca.

90 Minutos de Fútbol

"Estoy un poquito mejor, me siento con mucha bronca, mucha tristeza e impotencia. Mañana tengo que volver al sanatorio a la tarde. Mejoró bastante la visión, pero tengo irritado, se ve que me rozó una astilla de los vidrios", aseguró Pablo Pérez.

"El episodio fue lamentable. De repente aparecen 200 personas a tirar piedras, estaban todos acumulados en un sólo lugar. Fueron tres minutos que no se los deseo a nadie. No exagero nada. Eran estallidos de vidrio constantemente. Y no fue muy lejos de la entrada al estadio, fue bastante cerca", agregó el capitán de Boca.

"Luego cuando salgo en ambulancia nos siguen tirando piedras, junto con Lamardo. No es una cosa menor lo que pasó. También estoy muy triste por la gente de River, porque hay gente que no tiene nada que ver y se está fumando todo esto", relató el futbolista.

Además, aseguró: "Esto no puede pasar más, si el ojo me lo sacan no me lo paga nadie.  ¿Jugar el partido? En eso no me meto y no voy a opinar de lo que corresponda a una sanción. No me interesa".

"Los piedrazos fueron hasta la puerda del estadio. ¿Qué tres cuadras? Te lo puedo asegurar, no soy ningún mentiroso, porque cuando lo fuimos a agarrar a Lamardo los vidrios seguían estallando. Y cuando me fui a la ambulancia nos volvieron a tirar piedras. Nos podían haber lastimado de nuevo yendo al hospital. Te lo puede decir el que conducía y la enfermera", insistió Pérez.

"¿Cómo vamos a ir a una cancha donde no nos brindan seguridad? ¿Qué pasaba si nosotros jugábamos y ganábamos, quién me saca de ahí? Imaginate si nosotros le dábamos la vuelta ahí qué pasa, me matan? Tengo tres hijas y a mi señora. Mi hija se puso a llorar cuando me vio en casa", comentó el mediocampista.

Además, destacó: "Es una verguenza. Yo estaba en hospital y el partido se estaba por jugar. Yo lo iba a jugar igual pero nos estaban obligando, yo no podía jugar"

Entre otras cosas, señaló: "Al médico de la Conmebol no lo conozco porque no me vino a ver nunca. Fue al vestuario y firmó un papel donde dijo que yo estaba en condiciones. Es una verguenza. Tenía que ir cerrando el ojo porque lagrimeaba. Nunca fue solidario con nosotros, debe tener alguna orden para no verme"

Y por último reveló que recibió mensajes de Milton Casco e Ignacio Scocco, excompañeros en Newell's. "Nacho me escribió desde el vestuario, tenemos una gran relación".

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