Boca y River ya conocen a su posible rival en el Mundial de Clubes

Boca y River ya conocen a su posible rival en el Mundial de Clubes

Se definió la Champions en África y el Esperance de Túnez logró la clasificación, donde se puede cruzar con el campeón de la CONMEBOL Libertadores en Emiratos Árabes Unidos.

EFE

El Esperance de Túnez ganó este viernes la Champions de África al derrotar en el partido de vuelta al Ahly de Egipto (3-0) y se clasificó así para el mundial de clubes que se disputará en diciembre en los Emiratos Árabes Unidos.

Dos goles del joven Saad Bguir, el mediapunta llamado a marcar una época en el fútbol tunecino, y uno más del internacional Anice Badri permitieron a los locales remontar el 3-1 adverso de la ida y les convirtieron en el segundo equipo de Túnez en acceder al mundial de clubes tras el Etoile de Sahel en 2007.

El marcador hizo justicia a los méritos de cada escuadra en el campo y al trabajo serio en defensa y ataque de los Mohamad Chaabani ante un Al Ahly timorato que en ningún momento encontró su juego y que ni siquiera llegó a inquietar la meta defendida por un inseguro Ben Cherifía.

Walid Soleiman y Mohamad Mohsen fueron una isla desierta, desasistidos y sin empuje ante un Esperance bien plantado en el campo, dueño del balón pero sin apenas mordiente hasta jugada clave del duelo.

Superados los primeros 45 minutos, ya en tiempo de descuento, Taha Khenissi y Bguir lograron hilvanar una bonita doble pared en la banda derecha que concluyó con un pase filtrado del delantero para el joven centrocampista que fusiló con gran clase a El Shenawy desde el punto de penalti.

El gol puso colofón a una primera parte insulsa y espoleó aún más a los locales, que salieron con la misma actitud ante un Al Ahly que con el paso de los minutos se diluía presa del ambiente y de la parálisis de algunos de sus jugadores.

Agazapados en su propio área, "los diablos rojos" ni siquiera tuvieron la capacidad de rebelarse cuando en el minuto 55 una jugada por banda la culminó con un espléndido cabezazo a la red desde el área chica Bguir, quien minutos después tuvo que abandonar el campo lesionado.

Sin el héroe de la noche, y con el Ahly a la desesperada, fue la otra gran estrella tunecina la que puso la guinda a una noche mágica para los locales.

Anice Badri robó el balón en un pase horizontal en su propio campo y recorrió cincuenta metros de gloria llevando el éxtasis al estadio con un disparo cruzado a la escuadra ante el que nada pudo hacer el meta egipcio.

Un gol que incluso arrancó la felicidad del primer ministro, Yusef Chahed, quien observó el choque desde el palco en compañía del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

El partido, muy bien dirigido por el etíope Bamlak Tessema, quedó manchado, sin embargo, por los incidentes previos al mismo durante los que un grupo de ultras tunecinos apedreó el autobús del equipo visitante.

La victoria supone el quinto título continental para el Esperance y la segunda decepción consecutiva para el Al Ahly, el equipo más laureado de África, que ya perdió la final de 2017, entonces ante el WAC Casablanca.

Además, concede a los tunecinos su primera participación en un mundial de clubes, para el que ya están clasificados el Real Madrid, como campeón de Europa, el Al Ain emiratí como anfitrión, el Team Wellington como campeón de Oceanía y el Guadalajara mexicano, que representa a la CONCACAF.

Los otros dos equipos participantes saldrán del duelo que mañana dirimen el Persépolis de Irán y el Kashima Antlers de Japón, y del clásico del fútbol argentino Boca-River, que se resolverá el 24 de noviembre.

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