El hincha que caminó durante 22 días para alentar a Nacional en Río de Janeiro

La historia de Richard Fernández es la de un hincha fanático que hace de todo para seguir de cerca a su equipo

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Los hinchas de fútbol suelen caracterizarse por las locuras que cometen cuando se trata de su equipo. Algunos suelen comportarse de una manera distinta cuando algo se trata de su club, se prometen cosas y se hacen otras que por alguna otra situación no harían.

Este es el caso de Richard Fernández, un hincha del Club Nacional que decidió recorrer a pie la distancia que hay entre Montevideo, Uruguay, y la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, para ver a su equipo en los Cuartos de Final de la Copa Sudamericana.

La idea surgió el 2 de octubre pasado y fue cumplida en sólo 22 días. Todo comenzó cuando viajó a Buenos Aires para ver el partido de ida de Octavos de Final entre su equipo y San Lorenzo de Almagro, invitado por su padre. Allí se juró que de clasificar el equipo, iría caminando hasta el lugar donde se jugara la siguiente instancia. Fue entonces que una vez consumada la clasificación a la siguiente fase, comenzó a caminar por las rutas con una mochila y varias camisetas de Nacional nada más que como equipaje.

“Hubo dos días en los que nadie me levantaba y no paré de caminar; ni siquiera encontraba una estación de servicio para quedarme”,  le comentó Richard al sitio web Ovación. Con 100 dólares en el bolsillo la aventura lo fue guiando por distintas rutas, intentado encontrar gente que lo levantara con el auto para así poder avanzar más rápido.

“Un hincha del Inter de Porto Alegre me levantó cerca del Chuy y me llevó en su camioneta 250 km hasta llegar a Pelotas. Muchos camioneros me levantaron, se portaron muy bien conmigo. Para comer en el día a día empecé a lavar los parabrisas de los camiones y unos colombianos me enseñaron a hacer malabares. Por suerte nunca me faltó comida y muchas veces los propios conductores me daban un plato de comida”, dijo Richard desde el lobby del hotel donde concentraba el equipo de cara al partido de ayer.

Siempre caminó vistiendo la camiseta de su equipo, la cual llevó como estandarte durante todos los kilómetros recorridos a pie, en micro o en auto, cuando los conductores se lo permitían. En el trayecto tuvo que arreglárselas para comer, muchas veces los propios camioneros le compartieron un plato de comida y los malabares que unos colombianos le enseñaron también le permitieron poder comprar lo que necesitaba.

Durante el viaje le tocó sufrir una situación muy fea, fue víctima de un robo cuando iba viajando en un camión con mercadería. “A lo último me subió un camionero, pero a los pocos kilómetros nos hicieron una emboscada, nos pararon en la ruta y nos llevaron a una favela. A cada rato me decían ‘tranquilo, uruguayo. Con voce está tudo bom’. En 15 minutos vaciaron el contenido del camión, que llevaba asientos de autos. Yo me quería ir. Nunca había visto a un niño de 11, 12 años con un arma y me apuntaba. Otro tenía un handy con la frecuencia de la Policía, se escuchaba todo. Pensé que nos mataban. A mí me sacaron los 60 dólares que me quedaban”, dijo Richard.

Ya sin plata para llegar, aparecieron sus amigos de ruta, los camioneros, que realizaron una colecta para el hincha fanático de Nacional pudiera llegar a Río de Janeiro, donde ellos no pueden ingresar por el gran tamaño de sus camiones. Entre varios juntaron plata para que se pudiera comprar un pasaje de micro y así fue que el domingo 21 llegó a las playas de Copacabana.

Una vez en el hotel donde los jugadores concentraban, Richard se sintió en tierra santa. Había logrado su prometido e incluso los jugadores lo paraban para saludarlo y agradecerle lo que había hecho por ellos. El propio Alexander Medina, entrenador del equipo, le regaló la entrada al estadio.

Richard tiene claro cuál será su futuro, sabe que la llave se definirá en la vuelta a favor del “Bolso” y que por lo tanto el rival será otro equipo brasileño, Bahía o Atlético Paranaense y, él quiere estar allí para alentar a su equipo. “Pase lo que pase me voy a quedar en Brasil hasta el partido de vuelta en el Parque. Es que estoy seguro que vamos a ganar y ya prometí que voy a seguir con mi travesía, sea ir a Bahía o a jugar con Atlético Paranaense. Me voy a quedar en un lugar donde se concentran los camioneros, que ya me invitaron a quedarme ahí. El amor por Nacional es lo más grande que hay”. El amor incondicional de los hinchas no se negocia y Richard lo sabe.

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